La licitación va: ¿victoria pírrica?

Arturo Soto Munguia /    2018-12-12
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Pues parece que finalmente y después de muchos gritos y sombrerazos, se impuso la “Operación Planchado” y el cabildo hermosillense validará el proceso de licitación para el arrendamiento de 30 unidades recolectoras de basura, autorizando a la alcaldesa para que proceda con esa operación que implica 144 millones de pesos.

 

Salvo el regidor de Movimiento Ciudadano, Carlos León y tres de Morena: Armando Moreno Soto, María Engracia Carrasco y Ofelia Valenzuela, han manifestado oposición a este proceso, exigiendo mayor transparencia y la búsqueda de opciones más económicas y menos leoninas. Incluso, Moreno Soto propuso someter a consulta vecinal el tema.

 

Pero ayer les mojaron la pólvora. El regidor del PT, Iván Miranda emitió un posicionamiento a nombre de los ediles de la Coalición Juntos Haremos Historia, que integran Morena, PT y PES, en el que dan su respaldo a las acciones de la alcaldesa Célida López, a quien no le salió barata esta lanzada.

 

Y no hablamos de pesos y centavos solamente (que finalmente no son suyos, sino de los hermosillenses), sino del costo político que podría acarrearle, pues en el camino no solamente abrió frentes con los naturales opositores políticos; también con periodistas, con ciudadanos sin militancia partidista y hasta con regidores que apoyaron su candidatura desde la coalición.

 

Este asunto no es menor y seguramente traerá consecuencias posteriores, dado que ya comienza a surgir con mayor nitidez en las filas de Morena, sobre todo en ese sector de la izquierda que durante muchos años empujaron el proyecto de López Obrador, la idea de que la alcaldesa, ya en ejercicio, no representa ese proyecto, sino la continuidad de prácticas que institucionalizaron los gobiernos del PRI y el PAN.

 

Demasiado tarde se dieron cuenta de ello, pues aunque eran más que evidentes sus filias panistas, durante toda la campaña y en los primeros días del actual trienio, celebraron por todo un triunfo que hoy no sienten suyo.

 

Son los primeros escarceos entre miembros de la coalición, que ya se han registrado en el Congreso del Estado con saldos negativos para esa opción política que prefiguró una aplastante victoria el uno de julio, que tras los primeros cinco meses comienza a diluirse en el conflicto interno.

 

La alcaldesa no tiene entre priistas o panistas a sus principales adversarios, al menos por el momento. Los tiene entre sus correligionarios coyunturales y con ellos va a tener que lidiar el resto de su gobierno.

 

Hasta hoy ha podido sacar adelante temas polémicos, como la autorización para incrementar en 270 millones de pesos la deuda del municipio, y este de la licitación, pero en el camino ha dejado bastantes resquemores que a la larga le pueden salir más caros.

 

La licitación va. Es una victoria de la alcaldesa y sus operadores políticos. Veremos con el tiempo si no se trata de una victoria pírrica.

 

II

 

La que no suelta ni por un momento los hilos de la gobernabilidad en Sonora es la gobernadora Claudia Pavlovich, a quien algunos auguraban dificultades para adaptarse al de por sí trompicado inicio de la cuarta transformación, pero desde antes del 1 de diciembre la sonorense comenzó a tender puentes de entendimiento con el entonces virtual gabinete lópezobradorista.

 

Con una mano en Sonora, donde ha operado con destreza para sacar adelante temas con los que no contaba, como el relevo en la Fiscalía General y la secretaría de Seguridad Pública, o los relacionados con la reconstrucción de las relaciones políticas con diputados y alcaldes de oposición, que tuvieron un mal inicio; y con la otra en el altiplano donde ha tenido presencia relevante en los encuentros de la Conferencia Nacional de Gobernadores con el presidente de la República y sus funcionarios de primer nivel, a la gobernadora no se le pueden regatear méritos.

 

Recordemos que después de la aprobación del paquete de reformas constitucionales, hubo una suerte de rebelión entre legisladores electos, sobre todo de Morena; sus alcaldes y dirigentes partidistas, que llegaron incluso a desconocer como interlocutor al secretario de Gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella, que sin muchos aspavientos supo recomponer el escenario y sacar adelante una agenda complicada del inicio de la segunda mitad del sexenio.

 

Así se llega a la recta final de este 2018, donde aparece el riguroso tema del paquete presupuestal para el año entrante, asunto en el que la gobernadora se ha apoyado en el hombre de mayor experiencia en esos menesteres, el secretario de Hacienda Raúl Navarro Gallegos, que ya tuvo un primer encuentro con los diputados integrantes de las comisiones unidas de Hacienda, y por lo que se ve, parece que el presupuesto será aprobado sin mayores contratiempos, quizás reasignando algunos montos en el marco de las naturales negociaciones en la Cámara.

 

Hubo quienes, después del 1 de julio, se frotaban las manos y auguraban una especie de cataclismo en el que el gobierno estatal sería arrasado por el federal, lo que evidentemente no fue más que un sueño guajiro de los más bisoños observadores de la política y la cosa pública.

 

La relación del presidente y su gabinete con el gobierno estatal ha sido hasta ahora, de buena voluntad y colaboración; de acuerdos y mesura recíprocos. Ni siquiera en el tema de los llamados “súper delegados” hubo fricciones, como sí se presentaron con los gobernadores de Jalisco, Chihuahua y Nuevo León, algo que finalmente se despejó tras la más reciente reunión de la Conago con el presidente.

 

De hecho, parece que aquellos que le apostaban al choque de trenes y al desastre, andan por estos días más ocupados en dirimir sus propios conflictos internos y concentrando sus esfuerzos en definir cómo y con quiénes van a poder sacar adelante los nuevos y grandes retos que les exige su estrenada condición de gobierno, porque algunos no saben ni siquiera dónde estarán sus oficinas.

 

Con mayor oficio y experiencia, la gobernadora mientras tanto fortalece su liderazgo en lo local, y sigue construyendo acuerdos en el plano federal, donde por cierto hay mucho que hacer en estos días, cuando también se está discutiendo el tema del presupuesto y las nuevas reglas del pacto federal.

 

III

 

Argumentando problemas de salud relacionados con un padecimiento asmático, la senadora Lilly Téllez se ausentó de la sesión en la que, con 66 votos a favor y 44 en contra, se aprobó la llamada “Ley Taibo”, para permitir que un mexicano nacido en el extranjero pueda hacerse de la titularidad del Fondo de Cultura Económica, en este caso, Paco Ignacio Taibo II.

 

La senadora sonorense había adelantado un voto en contra, después de las desafortunadas expresiones del escritor en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, pero optó por no asistir.

 

Concediendo que es asmática, como lo dijo en su cuenta de Twitter, debe aceptar que otros somos escépticos, como lo dije en la mía. Personalmente creo que la ex conductora de televisión se sacó la lotería sin comprar cachito, llegó a la más alta tribuna de la nación en la ola pejista, y de ella no se ha sabido más nada. Tendrá un envidiable sexenio sabático en el que por cierto, no parece interesarle regresar a su tierra natal, lo cual no es raro, pues tenía un par de décadas ausente.

 

Con un agregado: cuando se trate de emitir un voto sobre asuntos polémicos, siempre tendrá la opción de argumentar un ataque de asma. En fin.

 

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