Los retos del PRD en Sonora

Arturo Soto Munguia /    2019-06-23
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Reveladora conversación la que tuvimos el sábado anterior con un veterano militante del PRD y del magisterio disidente; activista de tierra por décadas y testigo en primera línea de lo que ha sucedido en todo ese tiempo con la izquierda sonorense.

 

Cometimos errores que la gente nos cobró salvajemente en las pasadas elecciones, y uno de ellos fue el de haber pactado con el gobierno de Guillermo Padrés, se lamenta en un ejercicio autocrítico.

 

Y sostiene que el PRD se encuentra en el camino de la recuperación, aunque admite las dificultades de hacerlo en el corto plazo, toda vez que en Sonora ese partido perdió hasta el registro, y en ello tuvo que ver la migración masiva de sus votos, sobre todo en el sur del estado, hacia Morena.

 

Precisamente de aquella región venía llegando al taller de Liderazgo Joven que bajo el auspicio del dirigente estatal Miguel Ángel Armenta se llevó a cabo en un hotel del suroriente de la ciudad y al que por cierto fui invitado junto al colega y amigo Fernando Oropeza, para compartir con los muchachos experiencias en el terreno de las redes sociales.

 

Nuestro amigo nos comentaba que después de recuperar el registro, la expectativa es disputar en el 2021 el 10-12 por ciento del pastel electoral, y un indicador de esa marcha hacia la recuperación es el desencanto de varios liderazgos y militantes que migraron a Morena, donde los dejaron con un palmo de narices y en lugar de integrarlos a los gobiernos, le abrieron la puerta a priistas y panistas.

 

Finalmente los errores en el gobierno se pagan, y lo que sucede en municipios como Huatabampo, Etchojoa, Benito Juárez, Bácum, Cajeme, Empalme y Guaymas sobre todo, abren la oportunidad de plantear una oferta política que resulte atractiva a quienes votaron por la izquierda agrupada en Morena, donde no están haciendo bien las cosas.

 

“Sólo reeditan prácticas clientelares que antaño criticaron de otros partidos: reparto de becas, dinero en efectivo, despensas, prebendas varias que les pueden garantizar mantener votos en las zonas más pobres, existen otros sectores que no ven con buenos ojos la carencia de propuestas reales de gobierno”, expuso.

 

Sobre el encuentro con los jóvenes perredistas, pudimos apreciar mucha inquietud por la participación política. Entienden que las redes sociales son la nueva plaza pública donde todo se debate y donde sin duda se desarrolla buena parte de las campañas electorales, pero con ser herramientas indispensables del activismo, nunca van a sustituir el contacto directo con los electores, el trabajo de tierra, la toma del pulso ciudadano que sólo es apreciable en la interacción personal.

 

Fue un encuentro productivo en el que hubo módulos diversos, no sólo el de redes sociales, que el dirigente estatal se comprometió a repetir próximamente. Bien ahí.

 

II

 

No es normal, no debe serlo, que en las conversaciones entre amigos, colegas, familiares, condiscípulos; en las iglesias, en los bares, en las plazas y las calles de Sonora, el tema recurrente sea el de la violencia que asuela una buena parte del territorio estatal.

 

No es normal, no debe serlo, que las preguntas más comunes sean ¿cuántos se echaron ahora? ¿Dónde? ¿Supiste que ya se echaron a otro?

 

Lo sucedido en Rosario Tesopaco la madrugada del pasado viernes rebasó lo imaginable. Un pueblo literalmente tomado como campo de guerra entre grupos del crimen organizado, sin que la autoridad apareciera durante horas que duró el tiroteo, y con las grotescas imágenes que circularon posteriormente en videos difundidos a través de redes sociales, detonaron todas las alertas.

 

Es obvio que algo se rompió, sin que se sepa bien a bien qué fue, entre los grupos que se disputan el territorio para sus actividades ilícitas, y es claro también que la autoridad no encuentra la manera de contener la escalada violenta, especialmente en el nivel municipal, donde por las carencias,  limitaciones y alto nivel de corrupción de sus cuerpos policiacos, prefieren voltear hacia otro lado cuando rugen las metrallas de los malosos.

 

La policía federal y estatal, donde se supone que hay mayor poder de fuego, más y mejor preparación y controles más estrictos para el ingreso y permanencia de sus elementos, son cuerpos más reducidos en número, naturalmente imposibilitados para cubrir el extenso territorio del estado, de los valles a la sierra, de la costa al desierto.

 

El anuncio hecho el viernes pasado en el sentido de que a partir del 1 de julio llegarán a Sonora 900 elementos de la Guardia Nacional, para sumar con los que ya tienen destacamentados aquí el Ejército y la Marina, mil 800, es una luz al final del túnel, un respiro, una esperanza de que se intensifique la presencia de la autoridad y con ello se inhiba el accionar de grupos delincuenciales, que hasta ahora parecen operar sin freno ni medida.

 

El propio Alfonso Durazo Montaño estuvo en Hermosillo el viernes para encabezar, como secretario de Seguridad Pública federal la sesión de la Mesa de Coordinación para la Recuperación de la Paz, donde convergen autoridades de los tres niveles de gobierno, incluyendo al Ejército y la Marina, para hacer ese compromiso.

 

Nos dicen que en esa reunión, Durazo Montaño hizo un serio llamado de atención a los alcaldes para que no evadan la responsabilidad que les toca en materia de prevención del delito, y tomen en serio la depuración de sus cuerpos policiacos.

 

Por lo pronto, es una buena señal que el encumbrado paisano haya destinado un espacio en su apretada agenda para venir a su estado a tomar el pulso, directamente, de lo que está sucediendo, y mejor el compromiso de completar mil 800 agentes de la Guardia Nacional para el 1 de julio, y duplicar esa cifra a partir del próximo año.

 

Veamos qué sucede.

 

III

 

 

La semana pasada nos enteramos de que las gestiones en el ámbito federal por parte de la gobernadora Claudia Pavlovich, y la mano izquierda para cabildear con la CTM que dirige Javier Villarreal sirvieron para desactivar la amenaza de huelga general programada para el 8 de julio, y que afectaría a unas dos mil empresas en el estado.

 

El fin de semana trascendió el anuncio de que el sindicato de choferes del transporte urbano en Hermosillo amenazó con parar labores este lunes, lo cual anticipaba un caos de graves consecuencias para la ciudad y sus habitantes.

 

Ayer por la tarde se llegó a un acuerdo entre el sindicato y las empresas concesionarias, con la mediación de las autoridades del Trabajo, así que el servicio se ofrecerá normalmente, con todos los asegunes que “normalmente” implique, considerando que después del retiro de las concesiones a Sictuhsa se han agravado las condiciones en la prestación del servicio, y aún no alcanza niveles aceptables para los usuarios.

 

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