Mal ‘timing’ para inaugurar la presa Pilares

Arturo Soto Munguia /    2020-08-06
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No podía saberse, pero la inauguración de la presa Pilares coincidió con la difusión de un audio en el que se escucha al titular de Semarnat, Víctor Manuel Toledo haciendo un recuento de las contradicciones y luchas de poder en el gabinete federal, y denunciando otro asunto aún más serio: el gobierno de la 4T no tiene un compromiso con proyectos ambientales y de transición energética y sus proyectos atienden más al interés monetario, de negocios.

 

Apenas un día antes de la inauguración de la presa ubicada en el sur del estado, el INAH clausuró las obras tras concluir que violan la ley federal de monumentos y zonas arqueológicas, artísticos e históricos. Un organismo del gobierno federal clausurando una obra a punto de ser inaugurada por el presidente habla, por lo menos, de falta de comunicación, si no es que de las contradicciones a las que alude Toledo.

 

Pero en México, se sabe, el presidencialismo está más vivo que nunca y el INAH tuvo que recular y retirar los sellos de clausura, argumentando compromisos institucionales para proteger esa zona donde habitaban los guarijíos y donde existen vestigios de su cultura prehispánica y que hoy se encuentra inundada en algunas áreas.

 

El progreso no se detiene, mucho menos por la presencia de culturas indígenas que resisten en la defensa de sus territorios y sus recursos. Así fue en el periodo neoliberal y así sigue siendo en estos tiempos donde el mismísimo presidente repite una y otra vez que no son iguales a sus antecesores. Pero, cabría precisar, cómo se parecen.

 

A los guarijíos se les reubicó, se les construyeron casas y se les prometió apoyos para mejorar su calidad de vida, el respeto a su cultura y apoyos para sus actividades productivas, básicamente relacionadas con la agricultura y ganadería en pequeña escala. Ya sabemos lo que va a pasar con eso.

 

Ciertamente, la obra no inició en el actual sexenio federal, sino en el de Enrique Peña Nieto, siendo gobernador Guillermo Padrés. Si su conclusión se prolongó tantos años fue por dos razones: por un lado la resistencia de los guarijíos, apoyados por investigadores y académicos que mantienen un litigio en tribunales federales y por el otro la falta de recursos.

 

Fue la gobernadora Claudia Pavlovich quien a fuerza de insistir consiguió los 800 millones de pesos que hacían falta para concluir las obras. Eso se lo reconoció ayer la directora de la CNA, Blanca Jimenez Cisneros al destacar la tenacidad de la mandataria sonorense, y vaya que es meritoria la gestión, pues conseguir recursos para proyectos estatales en estos tiempos resulta realmente complicado. Si no, que le pregunten a los alcaldes.

 

La construcción de la presa Pilares tenía más del 80 por ciento de avance por lo que resultaba menos complejo terminarla que detenerla. Lo que sigue es esperar que los mil 476 guarijíos de seis comunidades asentadas en ese entorno no se queden al margen de los beneficios de esta obra que entre otras cosas irrigará más de 50 mil hectáreas en el Valle del Mayo. De acuerdo con los reportes de investigadores, los guarijíos siembran en unas 300 hectáreas, pero son cultivos de temporal en las partes más agrestes de la región, sobre todo en las faldas de los cerros.

 

Con esto se resalta que la superficie de riego que beneficiará la presa en las comunidades indígenas es mínima.

 

Pero bueno, ya estamos sobre hechos consumados. Se concretó el proyecto que costó más de 2 mil 187 millones de pesos y se espera que los beneficios para la región sur de Sonora se reflejen en los próximos años.

 

Durante el evento de inauguración hubo el compromiso tanto del presidente como de la gobernadora, para poner especial atención a los indígenas afectados con esta obra. Esperemos que así sea.

 

II

 

Insisto, si la obra hubiese sido un proyecto de la 4T, cabría perfectamente en lo dicho por el titular de Semarnat: un tema que privilegia los agronegocios sobre asuntos culturales, étnicos y ambientalistas.

 

Retomo el tema porque es serio y probablemente estemos frente a una nueva renuncia en el gabinete federal. Víctor Manuel Toledo se incorporó al gabinete en mayo  de 2019, después que Josefa González-Blanco Ortiz-Mena renunciara tras el escándalo suscitado a raíz de que ejerciera su influencia para detener un vuelo porque no pudo llegar a tiempo al abordaje. El piloto informó que el vuelo de ese avión que viajó de Ciudad de México a Mexicali fue detenido “por orden presidencial”, según la versión difundida en sus redes sociales por un pasajero del mismo. Un acto de prepotencia e influyentismo que no fue tolerado.

 

El sucesor de doña Josefa, Víctor Manuel Toledo se sacó la rifa del tigre. Ahora denuncia que el jefe de la oficina presidencial, Alfonso Romo concentra demasiado poder y bloquea proyectos ambientales y de transición energética; que el secretario de Agricultura está más enfocado en los agronegocios que en la agroecología y que también tiene diferencias con la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

 

En menos de dos años de gobierno han renunciado: Germán Martínez Cázares al IMSS; Josefa González Blanco a Semarnat; Guillermo García Alcocer a la Comisión Reguladora de Energia; Tonatiuh Guillén al Instituto Nacional de Migración; Carlos Urzúa a la SHCP; Gaspar Franco a la Comisión Nacional de Hidrocarburos; Margarita Ríos Fajart al SAT; Ricardo Ahued a la Dirección de Aduanas; Mónica Maccise a la Conapred; Mara Gómez a la Comisión Nacional de Atención a Víctimas; Javier Jiménez Espriú a la SCT, entre otros que ocupaban cargos menores.

 

Toledo podría ser el próximo. De su denuncia se desprende que no cabe ya en el proyecto de la 4T (a la que pide ‘no idealizar’), pero sobre todo se evidencia la entronización de un reducido grupo de personajes con derecho de picaporte en Palacio Nacional que aprovechan su cercanía con el presidente para cogobernar en las horas que Andrés Manuel les deja libres mientras está peleando en cadena nacional contra sus enemigos conservadores y fifís, o viajando por tierra o aire por todo el territorio nacional.

 

Por lo pronto, este jueves el presidente ofrecerá su conferencia mañanera desde Ciudad Obregón donde habrá de fijar una posición sobre este tema. Seguramente enfrentará algún tipo de reclamo por parte de periodistas locales que fueron marginados por su equipo de prensa para participar en la conferencia.

 

Posteriormente sostendrá un encuentro con gobernadores tradicionales de la tribu yaqui, que lo esperan con su ancestral pliego petitorio, con bloqueos en las vías del tren y la ‘piola de cuota’ en Vícam.

 

Veremos cómo capea este temporal el presidente.

 

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