El tren del olvido

Arturo Soto Munguia /    2020-09-30
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El tren se detuvo en 1998 en la estación El Olvido. Allí bajaron 207 ferrocarrileros que dejaron su vida en las duras faenas y largas jornadas sobre los rieles.

La mayoría de edad avanzada y con enfermedades crónico-degenerativas, fueron liquidados tras la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, y esperan desde entonces sus pensiones jubilatorias. Y mientras esperan, han clavado las cruces en las tumbas de 18 de ellos, que no pudieron sobrevivir a la pobreza, la falta de seguridad social y la impotencia de ver pasar los últimos días de su vida en el abandono.

Pasaron los gobiernos de Zedillo, de Fox, de Calderón, de Peña Nieto y no les cumplieron. En 2018 apoyaron la campaña de López Obrador porque confiaron en que su gobierno, más identificado con los trabajadores, con los pobres y los vulnerables les resolvería el asunto.

Se equivocaron. El organismo encargado de liquidar Ferromex es el SAE (Servicio de Administración y Enajenación de Bienes), hoy convertido en Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado (INDEP), pero ya sabemos lo que ha pasado últimamente en ese organismo, donde se presumen actos de rapiña que llevaron a su director, Jaime Cárdenas a renunciar.

Los veteranos ferrocas han mantenido una larga lucha que incluye el bloqueo de vías del tren en Sonora, Sinaloa y Nayarit, de donde son originarios. Sostuvieron un encuentro en la secretaría de Gobernación y han estado hasta en una de las mañaneras del presidente. Nada les han resuelto.

Y eso que tienen un laudo a su favor en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje desde el año 2013. También existe una resolución de amparo  (expediente 937/2019) que obliga al SAE a pagar la pensión jubilatoria, que podría cubrirse con los recursos obtenidos por la subasta de bienes de Ferronales, pero la Junta se niega a resolver la petición.

Los extrabajadores están viejos y enfermos. El martes pasado, 82 de ellos montaron un plantón en la sede de ese tribunal federal y hasta el momento permanecen allí.

Ese mismo martes, la desesperación y el coraje de no ver respuestas a sus demandas provocaron que a uno de ellos, diabético, se le subiera el azúcar a 450, lo que puso en serio peligro su vida.

Este jueves a las 12 del día están exhortados, junto con los abogados del INDEP para buscar una solución conciliada. Ya son 22 años de esta lucha que cuenta 18 muertos. ¿Irán a dejar crecer la cifra?

II

Apenas el 21 de septiembre, diputados y diputadas de la Coalición Juntos Haremos Historia se reunieron para reintegrarse en una agenda legislativa común en Sonora, después de dos años en los que han sido más notables los desencuentros que las coincidencias.

En realidad, de esa reunión no se desprendió tal agenda común, salvó en un par de temas relacionados con el presupuesto: justificar los recortes en el federal y exigir al gobierno estatal reorientar montos y partidas; recortar el gasto, transparentar su ejercicio. Es decir, el motivo de la reunión no era propiamente el trabajo legislativo, sino el político.

Parece claro: lo que el fundamentalismo no da, el pragmatismo no presta.

Nueve días después de la anunciada reintegración de la alianza, en las comisiones de Igualdad y Género, y de Justicia y Derechos Humanos, el voto de un diputado de Morena impidió que la iniciativa para legalizar el matrimonio igualitario, de una diputada de Morena, bajara al pleno.

Eso sin contar que el diputado del PES, Alonso Montes Piña, recién re-aliado de Morena tuvo una participación que puso los pelos de punta a las y los promotores de esa iniciativa de reforma, pues consideró entre otras cosas que los y las homosexuales tienen decenas de parejas a lo largo de sus vidas, y que la unión de personas del mismo sexo no debe llamarse ‘matrimonio’ porque eso les permitiría adoptar niños y niñas.

Montes Piña no pertenece a ninguna de esa comisión y por tanto sólo tiene derecho a voz, pero no a voto. Sin embargo, Carlos Navarrete, del PES, sí lo tiene y votó en contra.

El punto es que el quórum de las comisiones unidas fue de doce [email protected] y para que el proyecto bajara al pleno se requería una mayoría simple, de siete. De hecho los aliados tenían esa mayoría, pero al realizarse la votación, ‘anda vete’, el morenista Raúl “El Pollo” Castelo desapareció del monitor (recuerden que las sesiones son remotas) y con su no-voto dejó a Yumiko Palomares, también morenista, viendo para todos lados.

El tema del matrimonio igualitario, como el de la interrupción legal del embarazo y la legalización de la mariguana tienen sus fundamentos legales, pero también muchas implicaciones morales que ponen a prueba los atavismos de cada legislador (a).

Con todo y que “El Pollo” Castelo es poseedor de un pragmatismo tal que lo llevó del panismo conservador a la izquierda liberal en un abrir y cerrar de billetera, es posible que todavía se atragante con esos espinosos temas, así que inopinadamente aplicó la de Houdini y se volvió humo frente a la mirada del resto de sus colegas.

El tema, sin embargo queda vivo, pues la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió el pasado mes de febrero una jurisprudencia declarando que toda legislación local que prohíba el matrimonio igualitario es anticonstitucional. 

Tarde que temprano, el tema volverá al Congreso de Sonora.

A favor del proyecto votaron María Alicia Gaytán, Miroslava Luján, Leticia Calderón y Miguel Ángel Chaira (Morena); María Dolores del Río (MC) y Magdalena Uribe (PT).

En contra: Eduardo Urbina y Alejandra López Noriega (PAN); Luis Armando Alcalá (PRI); Francisco Javier Duarte (PANAL) y Carlos Navarrete (PES).

III

Y a propósito de broncas en proceso, en la primera ronda del proceso para elegir (vía encuesta) al próximo dirigente nacional de Morena, quedaron fuera varios de los aspirantes, pero el que protestó esta primera decisión de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE (organizadora del proceso) fue Gibrán Ramírez, calificándolo como un fraude.

Por cierto, también en la selección de finalistas para la secretaría General, quedó fuera Antonio Attolini. 

Así, quedan en la encuesta final para la presidencia: Mario Delgado, Porfirio Muñoz Ledo, Yeidkol Polevnsky, Hilda Díaz Caballero y Adriana Menéndez.

Los desencuentros entre los protagonistas de este proceso anticipan que, pase lo que pase, la decisión final será impugnada por los perdedores. Al tiempo.

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