Las elecciones que vienen y el debate actual

Bulmaro Pacheco Moreno /    2023-11-26
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El debate político se ve estancado en Sonora ante el discurso oficial de que todo está bien. El debate se diluye también porque los medios estatales oficiales han permanecido cerrados a las voces disidentes y a los partidos de oposición; inexplicable, para los nuevos tiempos.

Por la proximidad del proceso electoral y la selección de candidaturas de todos los partidos políticos, resulta de suma importancia agregar y diseñar nuevas ideas y planteamientos para fortalecer el debate sobre los principales problemas de Sonora, el rumbo a seguir y lo que falta.

Agotado el discurso de que todo tiempo pasado fue peor, no se han visto ni sentido las novedades enarboladas por la llamada 4T desde el 2018 a la fecha, sobre todo en las materias más sensibles para la población: Seguridad, Salud, Educación, y otras; donde los problemas abundan y ninguna solución ha mejorado lo hecho por los ‘gobiernos anteriores’… al contrario.

Se hace necesario replantear nuevos ingredientes de política que obligadamente tendrán que ver con el sistema electoral y los problemas que todavía enfrenta. Por ejemplo: Las presiones oficiales para hacer votar a las clientelas políticas, que por ahora reciben considerables sumas de dinero mensualmente y les quieren hacer sentir que estarán obligados a votar por el continuismo oficial. Ganarán más a partir del año electoral y deberá cuidarse a un nicho de población cercano a los 13 millones de potenciales votantes, que a partir de enero recibirá 3 mil pesos al mes.

Por el otro, la perniciosa práctica de “compra de votos” en aquellos sectores vulnerables de la sociedad que, a cambio de una suma de dinero, comprometen su voto —llegando incluso al extremo de tomarle fotografía a la papeleta cruzada el día de la elección—.

¿Y el voto corporativo?

El voto de las corporaciones políticas en colectivo se prohibió en México desde principios de los noventa con la reforma política de entonces, después de que se hiciera famosa aquella afirmación del ex dirigente nacional del PRI, Jorge de la Vega Domínguez, cuando anunció 20 millones de votos para Carlos Salinas de Gortari, candidato del PRI para la elección de 1988. De la Vega hizo la sumatoria en reunión con las dirigencias nacionales de los principales sindicatos que le pasaron esa información. La realidad quedó al desnudo cuando al final Salinas solo logró 9 millones de votos y Cuauhtémoc Cárdenas casi 6.

¿En qué quedaron entonces las promesas de los dirigentes sindicales?

En eso, solo en promesas; convencidos de que a nivel cupular se hacen compromisos, pero que después nadie puede presionar individualmente a las bases trabajadoras para que voten por tal o cual fórmula el día de la elección. Y menos en los tiempos que corren, donde la pluralidad política en las organizaciones representativas se ha establecido como un logro político de libertad individual de elección y decisión, empezando por la diversidad de ideas y opiniones que ahí se generan, tanto sobre sus dirigencias como sobre su inclinación —a favor o en contra— hacia determinados candidatos y partidos políticos.

¿Hay ejemplos?

Sí. A pesar de presumir que todos los trabajadores de la educación participaban con el Partido Nueva Alianza, éste perdió el registro nacional y lo conserva apenas en algunas entidades como local. Con el gran número de trabajadores agrupados en su organización sindical pudieran haber logrado fácilmente el 3% de la votación nacional para conservar el registro, pero algo pasó que no pudieron.

Los trabajadores de la educación de México siempre han votado en pluralidad, nunca por una sola formación política. La historia ha dado cuenta de ese hecho en cada proceso electoral. ¿En qué ha beneficiado la llamada 4T a los trabajadores de la educación? ¿En seguridad social? ¿en salarios y prestaciones? Son preguntas para el debate.

¿Y con la llamada CATEM (Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México), de Pedro Haces, qué pasó?

El proyecto partidario de Pedro Haces, promotor de una nueva organización de trabajadores alineados con la transformación que, se decía, haría contrapeso—y hasta desaparecer (sic) a la CTM, ni siquiera en 2021 logró el 3% de la votación nacional —sacó el 2.47%—. Esto lo llevó a la desaparición del escenario político nacional y dejando en un palmo de narices a su dirigencia y sus sueños por convertirse en la organización mayoritaria de los trabajadores de México. No se les hizo.

¿Y la CTM?

No se conoce una postura nacional de la dirigencia nacional de la CTM sobre su participación política partidista que no sea en el PRI.

Carlos Aceves del Olmo, su dirigente nacional, es senador de lista por el PRI y seguramente insistirán en esa vía. Resulta muy dudoso suponer y especular que la CTM, como la organización de trabajadores más poderosa de México, pudiera dar un viraje político a favor de Morena y sus candidatos. No se ve cómo.

También ha sido una organización política que se ha fogueado en la pluralidad de ideas y proyectos, y no se ve cómo pudiera cambiar de rumbo de la noche a la mañana a favor del partido en el gobierno. El dirigente

nacional de la CTM no asistió a reciente reunión de Claudia Sheinbaum con dirigencias sindicales. En cambio si se vio por ahí a los de siempre, que tradicionalmente reciclan lealtades y buscan protección a cambio de seguridad en puestos del poder legislativo.

No existe una gran oferta política que la 4T —a excepción de los incrementos al salario mínimo— tenga en concreto para emocionar a los obreros y hacerlos militar en Morena para apoyar a sus candidatos. Aunque en la CTM, como en la mayoría de las organizaciones, se conserva política y legalmente la libre afiliación y el voto, no se ve un viraje radical ante tanto problema sin resolver y las muestras de desprecio del gobierno por las organizaciones sindicales, que para los dirigentes del morenismo representan el pasado.

Ya se ha visto el desdén y la frialdad oficial con los sindicatos nacionales de industria—sobre todo con los petroleros—,con el SNTE y con los relativos a las burocracias federales y estatales que ni siquiera aparecen en la agenda oficial, a excepción de los acarreos políticos.

El debate apenas inicia y se irá intensificando en la medida que se postulen los candidatos al Congreso de la Unión. Unos por la reelección y otros en el esquema de negociaciones políticas intra partidistas donde por ahora, no aparecen del lado oficial, nombres de destacados dirigentes de las organizaciones de trabajadores. Ya se verá.

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