Como en 2021; ¿Candidat@ de unidad en Morena?

Arturo Soto Munguía /    2026-03-11
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Desde el 25 de julio de 2019, el entonces dirigente estatal de Morena, Jacobo Mendoza ‘destapó’ a nueve posibles candidatos y candidatas al gobierno del estado. Entre ellos enumeró a los senadores Alfonso Durazo, Lilly Téllez y Arturo Bours; a los diputados federales Heriberto Aguilar, Javier Lamarque, Lorenia Valles y Wendy Briseño, sumando a la lista a la titular de la Conade, la petista Ana Gabriela Guevara.

 

Eran los prolegómenos de la elección 2021 en la que finalmente resultó designado Alfonso Durazo, pero si se fijan aquellos que advierten el adelantamiento de los tiempos electorales, en esas fechas faltaban dos años para la elección. De hecho en el camino se sumaron al menos otros dos precandidatos, pero al llegarse la fecha decisiva ni siquiera hubo encuesta y el de Bavispe asumió la candidatura en diciembre de 2020, debido a que nadie más se registró. Fue una especie de candidato de unidad, designado a partir del cabildeo que se hizo entre las diferentes corrientes de Morena y entre sus aliados.

 

Rumbo a la elección de 2027, el Consejo Nacional de Morena estableció el pasado fin de semana el día 22 de junio para el registro de aspirantes a la coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación, una figura que opera desde hace algunos años para camuflar las candidaturas, porque en los hechos quienes resulten elegidos como coordinadores son, de facto, los candidatos.

 

Pero es claro que los tiempos se han adelantado.

 

El proceso inicia con el lanzamiento de la convocatoria y el registro de aspirantes, que en el caso de la gubernatura es el 22 de junio; si se registran más de seis aspirantes se realizará un sondeo para seleccionar a los seis mejor posicionados y serán quienes participen en la encuesta; de allí saldrá como coordinador(a) la persona mejor posicionada.

 

Hasta hoy, son más de seis los personajes que han levantado la mano para entrar al proceso interno y medirse en las encuestas, a saber: los senadores Lorenia Valles y Heriberto Aguilar; el alcalde de Cajeme, Javier Lamarque, Froylán Gámez, secretario de Educación y Cultura, Célida López Cárdenas, secretaria de Agricultura, María Dolores del Río, contralora estatal, la alcaldesa de Guaymas, Karla Córdova González y hasta Ana Gabriela Guevara, la ex titular de la Conade.

 

Se han manejado también otros nombres como el del secretario de Gobierno, Adolfo Salazar Razo y el diputado local Omar del Valle Colosio, este último del PVEM.

 

En un escenario así, Heriberto Aguilar le puso el cascabel al gato y abrió la posibilidad de que, al igual que sucedió en 2015 con Javier Lamarque y en 2021 con Alfonso Durazo, se opte por un candidato de unidad, antes incluso de medirlos en las encuestas; es decir, privilegiar el diálogo y los acuerdos para arribar a un consenso sobre la persona que encabece el Comité de Defensa de la Transformación.

 

“Creo que tenemos todas las condiciones para a través del dialogo, del consenso y la gran responsabilidad histórica de que no estamos dando destino de una candidatura en los partidos, sino que estamos jugando el destino de continuidad de la transformación en Sonora”, expresó.

 

La propuesta luce interesante en el papel, pero habría que contrastarla con las consideraciones del resto de los aspirantes y los poderes reales y de facto no solo en Morena, sino en los partidos aliados.

 

Porque en un contexto en el que el propio gobernador en su calidad de presidente del Consejo Político Nacional de Morena hizo un enérgico llamado a la unidad y a ponderar la responsabilidad política en la conducción del movimiento y el fortalecimiento de la vida democrática interna por encima de las aspiraciones políticas personales.

 

“Nadie ganará nada denigrando a los compañeros de aspiraciones y mucho menos al movimiento y a sus gobiernos, no hagan leña del árbol que les ha dado o les dará sombra en sus aspiraciones”, dijo, lo cual suena hasta poético.

 

El problema es que a muchos morenistas en los últimos meses -particularmente desde el inicio de la presidencia de Claudia Sheinbaum- esas recomendaciones les entran por un oído y les salen por el otro, especialmente en lo que se refiere a la observancia de los principios éticos relacionados con la humildad, la austeridad republicana y el evitar la ostentación y los excesos.

 

Vamos a ver en qué términos se establecen los acuerdos si se retoma la propuesta de Heriberto para que, como sucedió en 2021, todos los aspirantes, excepto uno, se abstengan de registrarse, o por lo menos, renuncien al derecho de pataleo si la decisión final no les favorece.

 

II

 

Y bueno, no solo grilla llega desde el altiplano, también buenas noticias en este caso relacionadas con el bosque urbano La Sauceda, ese espacio rescatado por la actual administración estatal después de décadas de abandono y de referencias obligadas al manoteo de los recursos públicos y privados para mantener con vida uno de los pocos espacios con que cuenta la capital como opción para el solaz y esparcimiento de sus habitantes y de quienes nos visitan.

 

Resulta que en el viaje que el gobernador Alfonso Durazo hizo a la Ciudad de México, donde el pasado fin de semana se llevó a cabo la reunión del Consejo Político Nacional -que por cierto preside- aprovechó para firmar un convenio con la Jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, con funcionarios federales de las áreas medioambientales y con integrantes del Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec, la instancia que colabora en las políticas que mantienen ese pulmón urbano como destino obligado de quienes visitan la capital del país, y un remanso para el reencuentro con la historia, la cultura y el disfrute del microclima que permite el acceso a una zona sorprendente en medio del asfalto y el concreto.

 

El convenio tiene como objetivo fortalecer el desarrollo, la conservación y la gestión integral de La Sauceda a partir de las políticas públicas que durante más de cien años han hecho posible la existencia y funcionalidad del emblemático Bosque de Chapultepec, donde se han implementado acciones de gestión integral para su conservación y viabilidad no solo turística y medioambiental, sino también financiera.

 

El rescate de La Sauceda en Hermosillo fue una tarea que se echó a cuestas el gobernador desde el inicio de su mandato en 2021 y desde entonces se fijó la meta de convertirla en el Chapultepec de Sonora, una divisa que en su momento sonó a utopía porque se trata de espacios totalmente diferentes en cuanto a clima, vegetación, fauna y localización geográfica, pero ya con el intercambio de conocimiento técnico y asesoría estratégica abre un nuevo horizonte para desarrollarla y fortalecerla con el apoyo de quienes han sostenido durante tanto tiempo un caso de éxito.

 

“Vamos a apoyarnos en ellos para tomar un modelo de administración que permita la autosuficiencia económica y financiera del parque, de tal manera que no vuelva a decaer y yo tengo el compromiso de que eso no suceda”, dijo el gobernador.

 

Obviamente no se trata de hacer florecer un Chapultepec a más de dos mil kilómetros de distancia y en condiciones orográficas, climatológicas y hasta culturales muy distintas, pero sí de aprovechar las experiencias allá desarrolladas para ‘tropicalizarlas’ acá en el desierto y dotar a La Sauceda de su propia identidad en su propio contexto.

 

Este convenio es, por donde quiera que se le vea, una buena noticia y una esperanza de que el rescate de La Sauceda tenga soporte técnico, social, cultural y administrativo para el rescate de tan importante espacio.

 

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