Ya de vacaciones; nos vemos en la Riviera Francesa

Arturo Soto Munguía /    2026-03-26
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Después de las extenuantes jornadas laborales que el explotado lector, la expoliada lectora se han aventado durante los primeros tres meses del año -jornadas más extenuantes que las del mismísimo joven Andy- es natural que ya anden desesperados buscando los shorts y las chanclas para ir a dorarse el ombligo a cualquier destino de playa, a algún bucólico paisaje de la serranía sonorense o cualquier sitio alejado del mundanal ruido y las mortificaciones cotidianas.

 

Mientras hace las maletas, no deje de pensar, por favor, en los más de ocho mil hombres y mujeres que serán desplegados a lo largo y ancho del estado para cumplir la meta siempre deseable, aunque desafortunadamente no siempre posible, de lograr que el asueto de Semana Santa concluya con saldo blanco.

 

No es una tarea sencilla la de esos miles de elementos de las corporaciones e instituciones de los tres niveles de gobierno tienen enfrente, si se considera un estimado de 2.5 millones de visitantes durante el periodo vacacional, pero sin duda vale la pena porque dejarán algo así como dos mil millones de pesos en derrama económica, y tal vez un poco más si algunos de ellos acuden a la taquería de Carín León para aventarse unos taquitos de 300 varos cada uno, de esos que seguramente usted ya fue a saborear para el tributo de rigor a la gastronomía de estas tierras donde se erigen monumentos a las vacas, se acaba la cultura (de la pichicatería) y comienza la carne asada.

 

Ayer por la mañana el gobernador Alfonso Durazo dio el banderazo de arranque al operativo de seguridad Semana Santa 2026, que tiene el objetivo de garantizar la integridad y el bienestar de los vacacionistas y en el que participan elementos de la Secretaría de Seguridad, de Economía, de Turismo; Protección Civil, Secretaría de Marina, Guardia Nacional, Ejército Mexicano, AMIC, Ángeles Verdes y policías municipales.

 

Y es que se prevé que la ocupación hotelera alcance entre 90 y 100 por ciento, y que el flujo de vehículos por carreteras y caminos se vuelva intenso rumbo a destinos como Puerto Peñasco, San Carlos, Bahía de Kino, Huatabampito -que anda estrenando malecón- y los Pueblos Mágicos como Álamos, Ures y Magdalena.

 

En Hermosillo, el alcalde Antonio Astiazarán hizo lo propio encabezando la reunión con su gabinete para el seguimiento de las estrategias de seguridad en las que participan 18 dependencias y más de 500 servidores públicos; se desplegarán 277 agentes municipales apoyados con 69 unidades y cinco drones de vigilancia en playas, comunidades rurales, carreteras y puntos de mayor concentración. Por cierto, el ayuntamiento ofrecerá traslados desde la ciudad a Bahía de Kino, a cambio de un kilo de alimentos no perecederos, de jueves a domingo, saliendo desde la Plaza Zaragoza.

 

Las playas de Guaymas y San Carlos son de los destinos turísticos más visitados en esta temporada, así que la alcaldesa Karla Córdova se puso al frente del operativo que desplegará 335 elementos de seguridad, atención y rescate acuático y terrestre para garantizar respuesta inmediata ante cualquier eventualidad.

 

La alcaldesa fue enfática en un punto que es de vital importancia, y tiene que ver con la responsabilidad ciudadana para observar las debidas precauciones, porque ciertamente, tampoco se trata de delegar en las autoridades toda la chamba, que se puede aligerar si cada quien aporta su cuota de precauciones.

 

Claro, estamos hablando de la gente que se dispone a visitar los destinos turísticos del estado, no de la boyante lectora, el despilfarrador lector de esta columna, que tienen modo y manera de aprovechar estos días santos para pasear por la Riviera Francesa, visitar las islas griegas, retar a los casinos de Las Vegas o recorrer la vieja Europa, donde espero no encontrármelos porque qué hueva andar por París, Berlín, Roma o Barcelona y toparme con la gente del rancho.

 

II

 

Inevitable, abordar el tema del sonoro revés que en el Senado de la República le dieron sus propios aliados a la presidenta Claudia Sheinbaum al negarle la posibilidad de que apareciera en las boletas electorales en los comicios de junio 2027.

 

La presidenta se esmeró en presentar una reforma electoral de gran calado y hasta formó una comisión especial encabezada por Pablo Gómez, para estructurar un marco jurídico que le permitiera consolidar su mandato y avanzar sin contratiempos en la segunda mitad de su sexenio. No se pudo.

 

Ni Ricardo Monreal ni Ignacio Mier, que se supone son sus operadores en la cámara de diputados y en la de senadores (digo que se supone, porque bien vistas las cosas, parece que los señores atienden instrucciones giradas desde algún punto más al suroriente de Palacio Nacional) pudieron articular la mayoría calificada requerida para sacar adelante, primero, la reforma electoral, y después el llamado Plan B, que se quedó en una ‘reformita’ completamente descafeinada.

 

La presidenta no pudo ocultar su molestia y advirtió en tono admonitorio, que en la próxima elección los votantes habrán de emitir sus sufragios considerando las posiciones que asumieron diputados y senadores del PT y del PVEM: en la boleta aparece cada partido en un cuadrito y la gente decidirá a quién darle sus votos, dijo.

 

Este episodio no es un asunto menor. Puede tener consecuencias serias en el destino del bloque gobernante, donde el PT y el PVEM se han quejado de que Morena los requiere para las contiendas electorales, pero los excluye del ejercicio de gobierno. Alguien dijo por allí que los tiene como perros de rancho, esos que cuando hay bronca los sueltan, y cuando hay fiesta los amarran.

 

La presidenta hizo hasta lo imposible para adelantar el proceso de revocación de su mandato, que en realidad sería de ratificación, algo que le urge sobre todo para legitimar su ejercicio presidencial, ahuyentando las sombras que a querer y no siguen rondando sobre su gobierno desde Palenque.

 

Pero se quedó con las ganas.

 

Este capítulo debería arrojar algunas enseñanzas para Claudia Sheinbaum que, todo parece indicar, supone que el Movimiento de Regeneración Nacional es tan poderoso que puede prescindir incluso de sus aliados. No hablemos de sus opositores, a quienes, en el mejor estilo salinista, ni ve ni oye.

 

 El fracaso de su reforma electoral es un golpe de realidad que puede llevar a dos caminos: o se abren las vías del diálogo y se negocia políticamente, o se endurecen las posiciones y se abren frentes incluso con sus aliados.

 

México no es un país políticamente homogéneo; existen realidades regionales que no pueden desestimarse y que podrían acercar a Morena a una etapa en la que aparezcan derrotas electorales dolorosas.

 

La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde ya adelantó que si en San Luis Potosí el gobernador Ricardo Gallardo (PVEM) insiste en hacer candidata a su esposa, Ruth González, los guindas irían con su propio candidato (a), lo cual abriría una grieta en la coalición.

 

Estados como Michoacán, Campeche y Zacatecas donde son gobierno, plantean escenarios complicados para el obradorismo; ni hablar de otros como Querétaro, Aguascalientes y Nuevo León donde no son primera fuerza.

 

Es, sin duda, una hora crítica para la presidenta. Momento de tomar decisiones hacia adentro y hacia afuera de su partido. Decisiones que comprometen el rumbo y el destino del proyecto de la 4T, que después de 2027 sabrá si fueron las correctas.

 

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